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Capítulo 8.- Vida Profesional

Pretendo en este capítulo daros a conocer la vida profesional de Julio Ferrand y cuento para ello, además de la memoria familiar, sus apariciones en la prensa histórica. De ella tengo muchos recortes que en este capítulo las conoceréis  pero, necesariamente, hay lagunas en el tiempo que tendré que completar con hipótesis.

He leído todo lo que caía en mis manos y he pasado días buscando en internet claves para rellenar esos huecos y todas ellas me llevan a emitir la primera hipótesis: Julio Ferrand no redactaba proyectos de construcciones ferroviarias sino que se dedicó a inspeccionar las obras realizadas en las Compañías en las que trabajó  y a dirigir varias obras.

Recientemente he tenido noticias de la Tesis Doctoral de José Antonio Ortega Anguiano titulada “EL FERROCARRIL DE CÓRDOBA A BELMEZ: UNA VISIÓN HUMANISTA A TRAVÉS DE LA GEOGRAFÍA HUMANA Y LA ARQUEOLOGÍA INDUSTRIAL”, dirigida por el Profesor Doctor Carlos Márquez Moreno (Área de Arqueología) y por el  Profesor Doctor José Naranjo Ramírez Área de Geografía, ambos de la Universidad de Córdoba.

Dado que Julio Ferrand trabajó en es Ferrocarril, al menos desde 1875 hasta 1881, la leí buscando alguna referencia suya. Nada encontré pero al estar el trabajo tan magníficamente documentado, pensé que quizás el autor tuviera información sobre él que no le sirviera para sus propósitos pero que tal vez sí para los míos. Me puse en contacto con Juan Mª Casado, el que me ayudó a encontrar la partida de nacimiento de Julio Ferrand en Niza, que al haber sido profesor de la Universidad de Córdoba, tal vez lo conociera. No fue así, pero lo encontró a través de amigos comunes, se puso en contacto con él contándole mis propósitos y recibió contestación facilitándome su correo electrónico y sus teléfonos.

Lo llamé y tuvimos una larga y más que agradable conversación. Quedó en buscar en sus archivos algún rastro de Julio Ferrand pero, en principio, no le sonaba el nombre como redactor de proyectos para las Compañías de Ferrocarriles, no sólo la de Córdoba a Belmez, sino de cualquiera otra. Yo también había buscado proyectos de obras firmado por él, pero nada encontré. En su opinión, que compartimos, se dedicaba a inspeccionar los trabajos realizados por las distintas compañías en las que trabajó, como veremos en los recortes de prensa que completan este capítulo, así como en la dirección de algunas obras. Por supuesto que hemos quedado en seguir hablando y le debo una visita a Córdoba; ya os contaré.

Además, la Tesis habla de los distintos personajes que influyeron en el desarrollo  del Ferrocarril en España y, particularmente en Andalucía. Tengo en proyecto dedicar un capítulo a esos personajes, no sólo por la importancia intrínseca que tienen, sino porque varios de ellos los considero directamente relacionado con don Julio: Carlos Laminable, Loring  y varios más.

A modo de introducción ya está bien, pasemos a centrarnos en las apariciones en prensa del personaje del que me ocupo.

No todos los periódicos de la época están actualmente digitalizados; algunos tiene sus hemerotecas propias, caso de ABC, el Diario de Cádiz …, y otros simplemente no lo están. Esta es una labor inacabada, no obstante, creo que cuento con la información suficiente para dar a conocer una aproximación del reflejo de su trabajo en la prensa de la época. He encontrado referencias en la prensa de Almería, de Cádiz y en algún  periódico de tirada nacional. Me queda buscar en Córdoba y Málaga, y, si encuentro algo, tendréis cumplida cuenta. Os reproduzco algunas de ellas.

El cuatro de mayo de 1887, en “El Guadalete”, periódico de Jerez de la Frontera, encontré la noticia que reproduzco. Esta es, cronológicamente hablando, la primera vez que Julio Ferrand aparece en la prensa; al menos es la primera que he encontrado

Como podemos leer, antes de esa fecha, Julio Ferrand dirigió la instalación de las vías férreas en el muelle de Puntales. Allí dirigí mi atención y me enteré que la construcción del muelle se inició en mayo de 1882 finalizando en marzo de 1883. La inauguración oficial tuvo lugar el 24 de octubre de 1884.

En el año 1874 fallece en Madrid D. Diego Fernando Montañés y Álvarez, nacido en Cádiz en 1795, filántropo acaudalado que se convertiría en el principal benefactor de la ciudad en toda su historia, al ceder en su testamento toda su inmensa fortuna a la ciudad de Cádiz, indicando que se debería empeñar en el bien común de los gaditanos, con obras tales como la traída de agua potable a la ciudad, la mejora y el saneamiento del puerto, la construcción de una escuela naval civil y otras actuaciones.

En el año 1827 nacía en Cádiz Salvador Viniegra Valdés, político de gran predicamento e influencia en la ciudad de Cádiz, de la que fue concejal muchos años.

Salvador Viniegra gestionó gran parte del testamento de Montañés, decidiendo la construcción de un muelle de embarque de mercancías en la zona de Puntales, en la que existía un terreno fangoso, libre de rocas y de calado considerable que permitiría construir un muelle espigón que se adentrase lo suficiente en la bahía como para permitir el atraque a los grandes buques. Viniegra convence al Ayuntamiento de la construcción de este muelle con la financiación de la testamentaría, y gestiona la cesión de un terreno militar en la zona de Puntales, que es otorgado en mayo de 1881.

En ese año, tras pasar por la Compañía del Ferrocarril de Córdoba a Sevilla, por la Línea Córdoba Belmez con corta estancia en Valencia de Alcántara, donde nace su segundo hijo, Diógenes, en 1880, Julio Ferrand se incorpora a la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces “Andaluces” y fija su residencia en Sevilla en la Estación de San Bernardo.

Viniegra visita numerosos puertos de España y finalmente encarga el proyecto al ingeniero de caminos D. Antonio Sanz, que diseña un muelle metálico que se adentraría 700 metros en el mar, cumpliendo las expectativas de sus promotores. Las obras se terminaron diez meses más tarde, en marzo de 1883. El muelle se va preparando con el montaje de las grúas y empalizada de protección frente a impactos de embarcaciones mientras se espera la conexión a un ramal de ferrocarril que la compañía Ferrocarriles Andaluces estaba ejecutando simultáneamente y que permitiría enlazar el embarcadero con la línea ferroviaria Madrid–Cádiz a través de la estación gaditana de la Segunda Aguada, inaugurándose finalmente el embarcadero el 24 de octubre de 1884 como muelle de mercancías y cabotaje.

El recorte de prensa anterior nos da idea de que Julio Ferrand anda por Cádiz por 1887. No obstante, antes tuvo que conocer esas tierras, ya que allí se casó por segunda vez en 1872 con mi bisabuela, Ana López Díaz, y ya antes lo hizo, en Sevilla en  1869, con su primera mujer Carolina, como sabéis, ambas eran naturales del Puerto de Santa María

El 25 de abril de 1890 aparecen tres noticias en Almería que os las enseño. No he encontrado, hasta ahora, ninguna otra referencia anterior a 1890

En la primera de ellas lo relacionan con la línea del ferrocarril de Linares a Almería. Es curioso que los materiales necesarios para la construcción de líneas férreas estuvieran exentos del pago de los aranceles de importación; así lo marcaba la Ley de Ferrocarriles en vigor. Además, relacionan a Julio Ferrand con la “Sociedad Fives Litle”, que se encargó de la construcción de la Estación de Almería. Esa relación no la he vuelto a encontrar en la carrera profesional de Julio Ferrand.

La última noticia, la del 8 de mayo,además  del interés general,  tiene  un interés personal. Os cuento:

Resulta que entre los objetos heredados de mis padres poseo una figura árabe, que reproduciré en otro capítulo,  entrañable para mí por los recuerdos a los que me transporta. Familiarmente la llamamos “el moro”. Mi prima Adela Sánchez de Nieva Agüera, hija de mi tío Rafael, posee la pareja: “la mora”. En muchas ocasiones bromeamos diciendo que, para no separarlas, nos las vamos a turnar. Cuando nos vemos, ella me pregunta por “El moro” y yo hago lo propio con “la mora”. Fantaseo pensando que quizás ambas llegaron con él desde Orán en el Numancia. No es descabellado pensarlo así.  

Reproduzco varios recortes de la prensa aparecida en Cádiz, fundamentalmente de “El Guadalete”. En ellos aparece Julio Ferrand siempre en visita de inspección o de planeamiento urbanístico (eso refuerza mi tesis de que no se encargaba de redacción de proyectos sino de inspeccionar las obras que se llevaban a cabo), como director de las obras en la estaciones del ferrocarril de Cádiz y de Jerez de la Frontera, en muchas ocasiones se reúne con el alcalde de Jerez, Sr. Hontoria. Sus idas y venidas entre Sevilla, Málaga y Cádiz son varias veces reflejadas, así como también figura acompañando a políticos de la época. Visita a los afectados en un accidente en el muelle de Puntales, aunque en algún medio aparece como Director General de Andaluces, creo que no lo fue, correspondiendo dicha noticia a un error del corresponsal corregido en la prensa local. Trabaja en el ramal de Trocadero, útil para el transporte de los vinos de Jerez y El Puerto hasta el embarque para la exportación. Aparecen enfermedades padecidas  y donaciones a museos. Su actividad en 1902 fue notable y en diciembre de ese año aparecen noticias de su dimisión. Desde ese año, en el cual cesa su actividad profesional, se dedicó a sus tareas artísticas. Escribió un par de obritas costumbristas de las que tendréis noticias en la siguiente entrega; eso espero.

En fin, echadle un vistazo, ahí os las dejo. 

Muelle de Puntales